Imagen

Estoy tan desanimado que, aunque quiero escribir acá, no tengo ganas de hacerlo. Son tantas cosas que me están pasando que ni sé por dónde empezar.

Imagen

Motivos.

Este blog fue creado en la búsqueda de un lugar donde pudiera descargar toda mis malos sentimientos. Irá, depresión, estrés, soledad, tristeza y dolor solo se han reflejado en cada letra en los escritos que se han registrado en las distintas entradas. Por tanto, este blog me recuerda un mar de lodo, pero tengo que volver si quiero limpiarme y sentir que gente desconocida sabe y entiende lo que vivo. En este blog no se ha registrado algún tipo de escrito bueno relacionado con mi vida personal, y nunca se verá. Para mí, la escritura es un método para desahogarme y aliviar a mi corazón de toda la presión y confusión que siente.

Darme cuenta que soy una persona asquerosa, pretenciosa, egoísta, mala, vengativa y malvada no es algo fácil de procesar. Una de las personas principales en mi vida ha sufrido por conocer a ese verdadero yo. Hacer daño sin darme cuenta. Hacer algo mal, y en menos de 5 minutos, tratando de enmendar lo hecho, hacer algo peor. Escupir veneno cuando hablo, destruir a los que están a mi alrededor y desaparecer como si nada hubiera pasado. ¿Habrá alguien que sienta que yo le hecho algún bien sin estarla “cagando”? ¿Existirá una persona a la cual yo no haya herido? Viendo todo lo que ha pasado en los últimos meses, no recuerdo a una sola persona a la que no haya abandonado, a la que no haya… decepcionado (¡decepcionado! ¿lo recuerdan?). ¿Habrá alguien a la que yo no le haya arruinado su caminar? Soy la piedra de tropiezo para los demás, soy la roca que corta los pies en un río.

A veces simplemente deseo desaparecer de la vida de todos los que me conocen. Un día perfecto en sus vidas, sin recordar mi existencia. Sin saber quién soy. De esa forma no sufrirán el dolor que causa conocerme. No me gusta estar solo, pero prefiero estarlo que estar hiriendo a mis semejantes.
La semana pasada alguien me dijo que la herí demasiado, y que optó por alejarse. Se decepcionó al ver quién y al ver el daño que provoco al estar al mi alrededor. La admiro por esa decisión sabia. Las personas se deben alejar de mí si quieren evitar el sufrimiento de estar conmigo. Estar. Deseo tan solo desaparecer de la vida de todos los que me conocen. No haré falta y será la única buena acción de la cual todos se beneficiarían.

Recordé lo que dije hace unos meses, pero ahora se aplica hacia mí.
Mientras caminaba rumbo a mi casa pude, por fin, ordenar mis pensamientos y concluir que el peor sentimiento que un humano puede sentir hacia otro no es el odio, sino la decepción. Aunque el odio puede consumir el alma propia, la decepción va un poco más allá de eso, ya que a diferencia del odio, ésta “actúa” todo el tiempo. En otras palabras, y mejor explicado, el odio se enciende cuando el agente está prestando su presencia de algún modo, en cambio la decepción está constante, latente, siempre ahí. ¿Por qué? Por el simple hecho de que al hacerse expectativas e ilusiones respecto a alguien, la mente no supera esos anhelos, porque en cierto modo se convierten en su combustible.

Imagen

LOA.

– ¿T.T?
– ¡Knock Knock! Cheer Up, baby.

Prólogo. Guerra Santa.

Dícese del inicio.

Tanto tiempo en Obscurus, los terrenos bajos del Cielo donde una fuerza sobrenatural crecía de forma lenta y progresiva, hicieron que los demonios acrecentaran su odio hacia arriba, donde moraban los ángeles. De forma humillante y pobre fueron expulsados de Axillrium, reino en donde ellos, alguna vez, fueron también celestiales. Dhox, pensando que dejándolos a su suerte en Obscurus, terminarían muriendo, no les prestó mucha atención. Estos ángeles caídos en desgracia no vieron el fracaso de su rebeldía como causa perdida, sino como otra oportunidad para rectificar sus planes y fortalecerse para su próxima batalla.
Aprovechando el descuido de Dhox, utilizaron aquella fuerza para explorar sus habilidades y explotarlas. Esta fuerza, a la que llamaron josa, tiñó sus alas a un rojo carmesí, les dio una mayor envergadura. De su parte inferior aparecieron un par de alas, semejando a las alas de una mariposa. Sus vestiduras se tornaron, poco a poco, más ajustadas y sencillas, contrastando marcadamente con las que salieron del Cielo, que eran totalmente abundantes y de blanco puro. Tras cada día que pasaba, los ángeles se daban cuenta del poder que guardaban y que, si llegaban a entrenarlo de forma ardua,  podían vencer el imperio de Dhox.

Pasaron los años, y estos seres dejaron de parecer ángeles. Ahora son demonios. Con recelo trataban de subir a las proximidades de la Tierra, donde apreciaban cómo los ángeles bajan a hablar e interactuar con los humanos. De vez en cuando los ángeles regresaban a su reino con unos humanos que jamás regresaban con sus semejantes.
Se alistaban para la nueva batalla: bajo el liderato de Zud se encaminaban a un territorio que ahora desconocían. Imaginaban que Axillrium estaba diferente, ya que con la presencia de los humanos algo tuvo que cambiar en la organización del reino. Con valentía y poder, los demonios se alzaron y emprendieron su camino hacía su objetivo. No querían hacerle daño a los humanos, pero de ser necesario, los utilizarían para ganar.

Adelante iba Zud, que con un mazo en su brazo derecho, daba las órdenes al ejercito demoníaco. Zud recordaba lo que había descubierto cuando era ángel. Su corazón se abarrotaba de odio y decepción, y lo que más deseaba era tomar las riendas del Cielo para comenzar su gobierno. Quería devolverle la dignidad a sus camaradas, que creyeron ciegamente en él y cayeron como rufianes a un lugar que no merecían. Se lamentaba, en parte, haber emprendido su empresa contra Dhox de forma tan apresurada y mal planeada. Deseoso de sangre, estaba decidido a matar a Aquél que le envió a Obscurus.
Este sentir no solo estaba en Zud, sino que se replicaba en los miles de demonios que estaban empeñados en volver.

Cuanto más se aproximaban al imperio, notaban que sus cuerpos se iban debilitando. Sus ojos se iban cerrando, y el batir de sus alas se hacía cada vez más débil. Regresar a las gloriosas tierras de las que fueron expulsados les producía un choque interno tremendo. Dentro de sus cuerpos se desarrollaba una especie de adaptación del josa, el cual nunca había experimentado tal resplandor. Después de unos minutos, recobraban su vitalidad. Sus cuerpos recordaban su estadía allí, lo que les ayudaba a seguir volando.

Los ángeles, desprevenidos y disfrutando de las delicias de esas tierras, gritaron y volaron lejos del lugar donde provenía el estruendo. Las inmensas puertas que daban el paso para Axillrium fueron derrumbadas de un solo golpe, aplastando a sus guardias y ángeles que estaban cerca. Los demonios, con sus caras frenéticas que expiraban solo ganas de destrucción, ingresaban uno tras otro, excepto Zud.
Su aspecto era pálido. Frenando en seco, sus labios estaban temblorosos. Sus manos no sabían como posicionarse, y sus piernas estaban tambaleantes. Sus alas se guardaron tras de sí. Tocó el blando suelo, y dando unos ligeros pasos, apreció algo que no esperaba: no vio ningún humano. Por doquier que giraba su cabeza solo podía ver al Ejercito Celestial acercándose, pero no veía a ningún humano.

Imagen

Mi buena niña…

Y lee bien estas palabras, mi buena niña, que con esmero he trabajado pensando en ti.

“Era media noche. Aún no olvido esa primera vez que nos vimos. Tus ojos negros, tan negros como la noche, atravesaban mi mirada. Azabache era tu cabello, que de forma natural tomaba curvas difíciles de describir. De tu boca salían palabras ligeras, llenas de emoción, contando los más íntimos secretos de tu vida. No me explicaba porqué me contabas eso, al fin de cuentas, ¿qué me importaba eso? Eras una simple jovencita que acababa de conocer, tan simple e irrelevante… Pero tus palabras eran atendidas. ¿Qué me pasaba? Estaba siendo cautivado… ¿Cautivado de qué? Eras una más en mi lista de chicas, ni aportabas ni quitabas. O eso creía.

Acepto que me interesé. Viendo tu actitud conmigo, llegué a sentir que debía seguir tu juego. Alguna motivación debías tener para hablarme de esa forma, y quería saber hasta dónde eras capaz de llegar. Los días pasaron, y cada vez eras más completa. El tacto que intercambiábamos, las sonrisas que volaban por el aire, los juegos que teníamos, las conversaciones serias y vanas que sosteníamos y un sin fin de pequeños detalles me estaban atando a ti, aún sin darme cuenta. No eras una chica más, me demostrabas que como tú, ninguna. Ibas ocupando un lugar que nunca te di. Pero bueno, ni que me fuera a afectar…

Ahora… ¿Dónde estás? ¿Dónde están esos ojos, esos cabellos revoltosos, esas palabras que alguna vez me atraparon? Solo actúas, no hay nada sincero ahora. Obligación es lo que noto cuando me hablas, aún cuando apareces con esa naturalidad que te caracteriza. Has cambiado. Cambios. No son cambios que me gusten, de hecho me mortifican. ¿Desde cuándo eres tan importante para mí? Explícamelo mi niña de piel canela, explícamelo, solo tú tienes esa respuesta.  ¿Por qué siento que dependo de ti? Si no estás a mi lado, no soy nadie, pero contigo me siento inestable. ¿Qué pasa conmigo? ¿Cuándo has tomado ese poder sobre mí?
Ninguna, ninguna como tú.”

Imagen

¿Y qué?

¿Y qué si quiero hurgar entre tu mente? Quiero ser ese que conozca cada pensamiento tuyo, quien al mirarte se conecte inmediatamente con tus recuerdos y desvaríos. Quiero ser quien pueda descifrar el universo que guardas, quiero ser quien entienda cada impulso nervioso entre tus sinapsis. Quiero entender todas tus ideas, desglosarte en conceptos, reducirte a lo más complicado de tus axiomas, de tu raciocinio.

¿Y qué si quiero curiosear entre tus ojos? Mirar tu alrededor, entender cómo te desarrollas en él. Quiero ver lo simple de las cosas, lo complejo de tu interior. Quiero proyectarme en tus ojos y vivir en ellos como si de un refugio se trataran. Quiero ser ese leve reflejo que se aprecia en tu mirada, poder danzar entre el horizonte que se dibuja inerte en tus pupilas. Deseo ver, a través de ti, lo que ves en mí.

¿Y qué si quiero bailar entre tus labios? Color carmesí bañan los límites de tu boca, tan delgados y profundos que es imposible no desviar mi mirada a ellos. Un camino de fuego son, sobre los cuales con gusto caminaría descalzo. Son mi punto débil, mi talón de Aquiles, son el arma con las cuales me puede herir de muerte, o amor, como desees. Entre vivo y muerto me siento al tocarlos, porque lo que producen en mí no lo conoce ninguna persona que aún esté respirando.

¿Y qué si quiero sumergirme en tu piel? Ese color trigueño claro que encierra ese mar de sentimientos, esa delicada tela que asemeja una exuberante seda me atrae. No soy quién para tocar esa piel, pero las ganas me mortifican y me obligan a tan solo un roce, un roce que recorre cada nervio y revuelca mi estómago en una tormenta de emociones, como si se tratara de una abertura en un mariposario, donde cada mariposa quiere salir y poder desplegar sus alas. Respirar, ¡respirarte! Acercarme y embriagarme en tu aroma, aroma que es como mi ambrosía…

¿Y qué si tan solo deseo tener ese pequeño corazón solo para mí? ¿Seré juzgado como un criminal? ¿Por qué me juzgarán? ¿Envidia, acoso, egoísmo? ¡Qué me juzguen! Tal es el valor de esa gema que escondes entre tus manos, que proteges con tu pecho, que se distribuye en todo tu ser, que estoy dispuesto a pecar, a jugármela por un todo, porque el que no arriesga, no gana. ¿Y qué si simplemente me pierdo en ti?

Imagen

Reflexión

Hace mucho no paso por este blog, casi tres meses, pero las obligaciones con respecto a la universidad y los cambios que he tenido en esta primera mitad del año me han entretenido lo suficiente como para no estar publicando acá. Siento eso. Este blog me ha ayudado a desglosar muchos de mis pensamientos e inquietudes, por eso le tengo tanto aprecio.

Esta primera mitad del año ha sido crucial para mí: me he demostrado muchas cosas que, de una u otra forma, han forjado cambios en la persona que era.
Desde el año pasado vengo teniendo una serie de cambios. Decidí comenzar a ampliar mi visión del mundo. Los choques que tuve el año pasado me enseñaron que no debía seguir encerrado en mi pequeño mundo. Más allá de mi zona de confianza hay un mundo que, si yo le daba la oportunidad, merecía ser explorado por este servidor. Mi punto de vista no es el único que yo debía tener, sino que adquirir otras perspectivas me harían bien. Claro, esto lo lograba asumiendo los riesgos de encontrarme con situaciones o personas que, tal vez, pondrían en “juego” la “estabilidad” que ya tenía, pero, ¿acaso no ganaba al conocer lo que había más allá de mis barreras? ¿acaso arriesgar esa “estabilidad” no valía la pena? Seguro podía lidiar con lo que viniera, sea lo que fuese que se acercara, y pues… Lo logré. Estoy seguro que he hecho un buen trabajo en estos meses.

Ha sido un proceso duro. Mostrarme a los demás tal cual soy no ha sido una tarea fácil, ya que varias veces me encontraba en un punto en donde no sabía en realidad quién era, lo que conllevaba a sentirme solo, aún cuando era consciente de que a mi alrededor se encontraban personas que me apoyan y me aprecian. Pero este proceso también me dio la oportunidad de conocerme, de poder escarbar en mí mismo de qué estoy hecho, que es lo que quiero, para dónde quiero ir y qué es lo que tengo para ofrecer. He podido ver más allá de lo que antes veía en mí, y si bien me he encontrado con aspectos con los cuales no estoy totalmente de acuerdo o satisfecho, he encontrado otros que me han agradado. Y esa es la verdad. Hasta hace unos meses no me conocía.

No todo ha sido tan bonito. Primero, y como ya lo dije, encontrarme conmigo mismo, con esa persona con la que tengo que convivir todo el día, ha sido un proceso difícil y de muchos golpes. Aún sigo teniendo inconvenientes conmigo, pero a lo largo del camino puliré mi carácter. Segundo, y por doloroso que me ha sido, avanzar en un camino inevitablemente obliga a dejar atrás los pasos que ya se ha dado. Durante este tiempo me he dado cuenta que todo cambio provocado implica cambios no controlados. Yo tenía mi mundo, mi esfera ya creada, donde todo estaba “estable”. Mis gustos, mis amistades, mis pensamientos estaban organizados y “calmados”, pero al antojarme de las cosillas que el resto de mundos me ofrecían, sin querer mi mundo cambió. Debo aceptar que mis gustos se han diversificado, mi circulo social se ha ampliado y mi forma de pensar también se ha alterado en muchos aspectos y con respecto a muchos temas. Debo aceptar que yo era bastante cerrado, pero ahora… No creo que sea así. Ya le doy una oportunidad a todo aquello que crea que lo merezca. Pero esto ha tenido su costo que he tenido que pagar sin querer: entre mis gustos, algunos han entrado en un baúl de los recuerdos y he perdido amistades que durante varios años fueron mis puntos de apoyo y fortaleza. Pero todo en esta vida tiene su costo, y yo tuve que pagar uno.

Pero claro, este sendero que he elegido ya traído sus recompensas.
He podido conocer gente que valen la pena. Según me han contado, dicen que yo no soy nada introvertido y que se me hace fácil hacer amigos. Sin aceptar totalmente esas palabras, me alegra mucho que la gente poco a poco vea tenga una imagen amigable de mí. Personas con diferentes personalidades, edades, pensamientos y metas, y cada una de ellas tan geniales y únicas me han dado a  entender que allá afuera hay mucho que disfrutar, y son personas de las cuales me he podido enriquecer grandemente. El apoyo que siento es muy grande y diferente, ya que no es un apoyo sobre el que me recostaba o me sobreponía, sino ahora es un apoyo que va de la mano con el que yo puedo brindar. Conocer diferentes personas me ha hecho interesarme por diferentes temáticas y me han llevado a situaciones de las que ha aprendido un montón. Me he retado, y he salido victorioso (tal cual película de Hollywood). La persona que me gusta desde hace varios meses ahora es mi actual pareja, cosa que me ha motivado bastante a continuar de pie, siendo fuerte y mejorando con el pasar del tiempo. He tomado seriedad en muchos temas que antes desechaba y he aprovechado al máximo cada momento, cada charla, cada situación, cada prueba y cada persona que ha pasado por mi experiencia.

He crecido. El Daniel de hace un año comparado con el Daniel de ahora, es un Daniel renovado. No soy distinto ni diferente, solo he me innovado, que al fin y al cabo era la finalidad de hace unos meses. Claro, esto no significa que mi camino haya acabado, ¡es más! Estoy seguro que hasta ahora empiezo y que debo seguir. Debo mejorar muchos aspectos, debo indagar en muchos temas, debo conocer mil y un personas, debo sobrepasar los problemas que se vienen (la vida no es color de rosa, infortunadamente), debo seguir creciendo interiormente, debo esforzarme más y mejorar con cada paso que dé. Tengo que pulir muchas cosas y tengo que demostrarle a los demás de lo que estoy hecho, pero tengo la suficiente motivación para seguir adelante.
Mi perspectiva se ha ampliado, pero aún sigue siendo angosta.

No he profundizado en ningún aspecto como quisiera, pero el objetivo de este blog no es ser un diario, así que dejaré hasta acá.

[Si bien la entrada es una especie de resumen de mi vida personal, la quise llamar Reflexión ya que, en el proceso de escribirla, me he tomado unas tres semanas, porque al recapitular todo lo que escribí fue inevitable reflexionar en todo lo que ha pasado.]